Valerio Bernardo
Un hermano de La Salle declarado beato por el papa Juan Pablo II
 

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Asociación de Vecinos

Porquera de los Infantes es una localidad de 38 habitantes situada a tres kilómetros de Aguilar de Campoo y a cinco de Pomar de Valdivia, en la provincia de Palencia. Tiene una iglesia del siglo XVIII con portada gótica del XV y una necrópolis rupestre olerdotana de origen prerrománico.
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Marciano Herrero Martínez, el hermano Valerio Bernardo, de la congregación de La Salle, nació el 11 de julio de 1909 en una casa de la pedanía. Fue asesinado en Almería durante la noche del 30 al 31 de agosto de 1936 en los trágicos prolegómenos de la Guerra Civil española. Su busto se exhibe en la plaza que lleva su nombre, financiado por el Obispado de Palencia.

Porquera de los Infantes se ha beneficiado, desde entonces, de un abastecimiento regular de agua potable procedente del embalse de Aguilar. La decisión de acometer las obras de la traída fue adoptada tras las protestas acaloradas de los vecinos durante el acto de inauguración del monumento. El obispo de Palencia verificó en persona, ante las autoridades del municipio, las deficiencias que sufre la pedanía en materia de infraestructuras y servicios comunales.

Algunos vecinos increparon a las autoridades por mantener en el olvido a Porquera de los Infantes y al obispado por gastarse el dinero en lápidas funerarias antes que en agua potable para el pueblo.

El incidente se resolvió con el compromiso, finalmente cumplido, de acometer una traída de aguas que asegurara un suministro regular y suficiente para los próximos años.

Desde entonces, el busto de la plaza del Beato simboliza el progreso para Porquera de los Infantes, cuyos vecinos vecinos esperan ahora del Obispado otra visita de inauguración para celebrar los arreglos de la iglesia parroquial de Santa María de la O, competencia de dicho Obispado palentino. Estos arreglos no cuentan todavía con un presupuesto de ejecución, por lo que se espera de la autoridad religiosa que provea los fondos oportunos antes de que los vecinos insten al beato Marciano a obrar un milagro.


San Juan Bautista de La Salle 


Juan Bautista de La Salle nació en el seno de una familia acomodada el 30 de abril de 1651. Primogénito del matrimonio formado por Louis De La Salle, magistrado y consejero del rey-, y por Nicolle Moët de Brouillet, tuvo una infancia alegre y llena de salud; a la edad de nueve años dejó de recibir lecciones en su propia casa para acudir al colegio de Bons Enfants. A los once años manifestó a sus padres el deseo de orientar su vida hacia el sacerdocio. Con su aprobación, recibió la tonsura el día 11 de marzo de 1662. Para estudiar Teología ingresó, como interno, al Seminario de San Sulpicio en París.

El 19 de julio de 1671, fallece su madre y, un año después, su padre; debe regresar a Reims para ejercer la tutoría de sus hermanos menores. Con sacrificios continuó sus estudios y el 9 de abril de 1678 recibe la ordenación sacerdotal. En 1679, tiene un encuentro providencial con Adrián Nyel, llegado a Reims con la intención de establecer escuelas gratuitas en favor de los niños pobres. Con la ayuda brindada a Nyel y a sus profesores, De La Salle inicia su contacto con el mundo de la escuela y de la educación. La primera escuela lasallista se abrió el 15 de marzo de 1679 en la ciudad de Reims.

El espíritu inquieto de Adrián Nyel lo llevó a abrir nuevos centros educativos en otras ciudades, lo que ocasionó el descuido y abandono de los profesores de Reims. De La Salle, atento a la obra que él había ayudado a establecer, se hace cargo de los maestros: les da formación religiosa y pedagógica, les indica un horario, y los invita a vivir en su casa. La familia de Juan Bautista rechaza el convivir con unos "simples y vulgares" maestros. Juan Bautista , tras numerosas consultas y prolongada oración, el 24 de junio de 1682, abandona su residencia familiar, se despide de sus hermanos y hermanas, y decide vivir con sus primeros "discípulos" en dos casas alquiladas. Puede considerarse esta fecha como la fundación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, aunque el nombre sea adoptado posteriormente.

Las frecuentes guerras de Luis XIV y la crudeza del invierno ocasionaron, en los años de 1683-1684 una terrible hambruna en toda Francia; Juan Bautista inicia la distribución de sus bienes entre los más pobres de Reims, y se queda tan pobre como sus maestros. En 1684, los discípulosdel Señor De La Salle adoptan un hábito religioso y el nombre de Hermanos de las Escuelas Cristianas.

La necesidad de educación, la carencia de escuelas y de maestros, llevó a De La Salle a establecer la primera institución para preparar maestros seglares, que atendieran las escuelitas rurales. De La Salle percibió cuán importante es la formación de los maestros: en su vida fundó tres escuelas para maestros, desgraciadamente duraron poco tiempo. De La Salle abre las fronteras de su Instituto y parte para París, ahí asume la dirección de una escuela en la Parroquia de San Sulpicio. Posteriormente abre otras dos. El éxito de las escuelas excita la envidia de los maestros calígrafos, cuyos ataques y los de algunos sacerdotes llevan, en 1702, a que el Arzobispo de París destituya, injustamente, a La Salle como Superior de los Hermanos. De La Salle no se deja vencer y su iniciativa no desfallece: en los años subsecuentes extiende sus escuelas por varias regiones de Francia.

En 1703, inicia la Escuela Dominicalpara atender a los jóvenes obrerosde todos los barrios de París. Además de la formación religiosa, reciben cursos de escritura, matemáticas, geometría y dibujo. En Rouen (1705) abre el internado de San Yon, para formar, cristiana y académicamente, a los jóvenes de la burguesía. La enseñanza era gratuita, pero pagaban su pensión. El programa abarcaba: historia natural, geografía, retórica, teneduría de libros, agrimensura, geometría, arquitectura. Se añadirán: hidrografía, mecánica, cosmografía, cálculo integral, música, y lenguas vivas. En el mismo San Yon y a solicitud de las autoridades civiles, se abre un centro especializado para atender a muchachos difíciles, díscolos e intratables.

De La Salle, hacia el año de 1717, débil y enfermo, renuncia a ser Superior de los Hermanos. El encargo recae en el Hno. Bartolomé (Joseph Truffet). La enfermedad sigue consumiendo la vitalidad de Juan Bautista. En febrero-marzo de 1719 sufre dos severos accidentes: el médico declara la gravedad del caso. El 18 de marzo, De La Salle recobra las fuerzas para celebrar la fiesta del patrono del Instituto de los Hermanos: San José. Los ataques de los enemigos de De La Salle y de sus escuelas continúan, y, como consecuencia de una falsa acusación, el Arzobispo decreta la suspensión de sus poderes ministeriales (celebrar la Sta. Misa y confesar). El 3 de abril lo visita el párroco y, al encontrarlo exhausto pero sereno y feliz, le advierte: "Sepa, señor, que va a morir y a comparecer ante el tribunal de Dios". La respuesta: "Lo sé muy bien y estoy plenamente sumiso a su voluntad; mi suerte está en sus manos".

El 7 de abril –Viernes Santo- de 1719, poco antes de la media noche, el Juan Bautista de La Salle entró en agonía y perdió el conocimiento.



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