40 firmas avalan la iniciativa
Los vecinos y propietarios de Porquera de los Infantes constituyen una asociación para la mejora y el desarrollo de la localidad

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Asociación de Vecinos

Porquera de los Infantes es una localidad de 38 habitantes situada a tres kilómetros de Aguilar de Campoo y a cinco de Pomar de Valdivia, en la provincia de Palencia. Tiene una iglesia del siglo XVIII con portada gótica del XV y una necrópolis rupestre olerdotana de origen prerrománico.
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En una casa blasonada de la localidad se ha constituido, el pasado 14 de agosto de 2004, la Asociación de Vecinos y Propietarios de Porquera de los Infantes. Con la presencia de 19 vecinos, a los que se han sumado posteriormente otros 21 residentes, la Asamblea General de dicha asociación tomó la decisión de constituirse legalmente y establecer a través de su Junta Directiva un programa de actuaciones que será presentado en los próximos días a las autoridades competentes.
La reunión fijó como objetivos prioritarios la solicitud ante la Diputación de Palencia y el Ministerio de Fomento de una raqueta en la carretera N-632 de Burgos a Aguilar de Campoo, en el acceso a Porquera de los Infantes, el asfaltado, hormigonado, trazado y consolidación de las calles, la restauración de la iglesia parroquial y su entorno, la recogida selectiva de los residuos, el adecentamiento de la fuente y el lavadero públicos, la plantación de árboles y delineación de setos para frenar las corrientes térmicas que soplan de norte, la recuperación de la antigua bolera existente en la plaza del Beato, la construcción de una marquesina en la parada del autobús, el ajardinamiento de fachadas, calles y plazas públicas, la colocación de un espejo cóncavo



para aumentar la seguridad en el cruce principal del pueblo, la retirada de todos los vestigios de arqueología agropecuaria que ponen en peligro la salubridad e integridad física de los viandantes, especialmente los niños, así como la habilitación de un espacio de seguridad para la nidificación de las cigüeñas, hoy expuestas a la torre de electrificación en el centro del pueblo. En próximas fechas se estudiará el soterramiento de todo el cableado eléctrico, telefónico y telemático que afecta a la estética del medio urbano, se propondrá el amejoramiento de la red de suministros y saneamiento, así como la implantación de nuevas tecnologías de uso público, como la domótica y la telemática aplicada al ámbito rural.
A pesar de la incomunicación vivida en años pasados entre numerosos vecinos y el resto de pueblos de la comarca, la presente iniciativa ha estimulado a todos los asociados a vislumbrar un horizontes con nuevas y mejores expectativas. La respuesta de todos los vecinos no se hecho esperar. El 16 de agosto, en coincidencia con las celebraciones de San Roque, la mayoría de los habitantes y residentes estivales de Porquera de los Infantes procedieron con ayuda de pala y desbrozadora a la limpieza general de las calles y plazas del pueblo, al término de la cual fue organizado una parrillada de confraternización al aire libre. Cuatro días después se volvían a reunir los vecinos en una segunda sesión de limpieza y desbrozamiento, para lo cual se dispuso de una máquina facilitada por el Ayuntamiento de Pomar de Valdivia.
En el ánimo del pueblo han quedado impresas imágenes que anticipan nuevas actuaciones colectivas para la limpieza y mejora de las zonas comunes. Otras iniciativas particulares interesan, en paralelo, al arreglo de fachadas y rehabilitaciones de viviendas, aspiración de todo el pueblo ante el paulatino abandono e indolente imagen de ruina que siguen presentando la mayoría de las casas.
Un nuevo clima de colaboración

Cuando la música deja de sonar, bramaba Jim Morrison, las luces se apagan. Y cae el telón. En Porquera de los Infantes, la función se terminó hace muchos años. Los vientos trajeron un nuevo estilo de vida, una nueva razón para existir, pero los supervivientes prefirieron escenificar el drama del juicio final para no seguir cantando ópera. Hoy, sin embargo, viene otra flauta a sonar. Jim Morrison no resucita, pero su música vuelve a excitar nuestros oídos. Los tiempos han cambiado ya. Nuevos veleros surfean sobre las olas y los pocos supervivientes que quedan se aferran a sus amuras. Juntos regresan a la vida. Porquera de los Infantes se regresa a sí misma. Y la música desde los tejados en ruinas no para de anunciar, gracias a las nuevas tecnologías, pentagramas de vida y prosperidad. Cuando los hijos del pueblo trabajan, los trombones recrean aires de fiesta en un nuevo hogar. Cánticos para siempre. Música para recordar.
Fernando Gallardo
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